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Las bolsas de valores

Horizonte de la Inversión

¿Qué es el horizonte de la inversión?

Es el plazo durante el cual pensamos mantenerla.

Nos ayudará a depurar, de entre esta primera selección de posibilidades de inversión, aquellas menos adecuadas para cumplir nuestros objetivos. ¿Cómo? Distinguiendo aquellos activos que, por sus características, no se ajustan a nuestras preferencias.

Horizonte corto

Un horizonte corto, desde unos pocos días hasta varios meses (siempre inferior a un año), presenta muchas restricciones. Básicamente, podemos distinguir dos tipos de inversiones apropiadas en este contexto:

Inversiones que aseguran el valor invertido y, eventualmente, la disponibilidad inmediata o casi inmediata

Estas son muy habituales y se ajustan a las características de los productos bancarios tradicionales, como:

En estos casos, especialmente en el contexto actual de tipos de interés bajos (los tipos hoy están alrededor del 4-5%, mientras que a principios de los 90 estaban al 14-15%), la seguridad y/o la disponibilidad inmediata obligan al inversor a sacrificar la rentabilidad, que puede ser mínima. Precisamente por este bajo rendimiento, es necesario prestar atención a factores como las comisiones (por ejemplo, si nos planteamos invertir en un fondo), que pueden eliminar completamente las ganancias en períodos cortos de tiempo.

Inversiones arriesgadas

En esta categoría pensamos fundamentalmente en la compra de títulos de renta variable , pero en ella puede incluirse cualquier inversión en la que haya posibilidad de obtener pérdidas. Obviamente, cuando nos referimos a "inversiones arriesgadas" lo hacemos porque su riesgo es por naturaleza de corto plazo o porque se acentúa en períodos cortos de tiempo.

Por ejemplo, la compra de acciones es, en general, una inversión que a medio y largo plazo proporciona un rendimiento positivo y mayor que el de los activos seguros, con una probabilidad de pérdidas reducida. En cambio, esta misma operación para horizontes cortos tiene un carácter más especulativo, y es muy sensible a cambios momentáneos en la coyuntura económica, en el optimismo de los inversores o en las preferencias por sectores concretos.

Horizonte largo

En cambio, un horizonte largo (más de tres años) ofrece muchas más posibilidades de seleccionar un amplio abanico de activos financieros. En este caso, el objetivo fundamental de la inversión debe ser lograr un crecimiento significativo del valor de ésta. Además, la probabilidad de vernos afectados por repentinas bajadas del mercado se reduce, así como los efectos negativos de éstas. Baste como conclusión, decir que en el largo plazo, la bolsa americana ha dado un retorno a sus accionistas en el entorno del 15% anual. Sin embargo, a lo largo de la década de los 90, la bolsa americana perdió en períodos muy cortos (días) hasta el 30% de su valor.

Así, por ejemplo, si no estamos dispuestos a asumir la posibilidad de pérdidas de la inversión en renta variable, podemos comprar renta fija con plazos relativamente largos (iguales o menores que nuestro horizonte), que debe proporcionarnos un rendimiento superior al de los activos a corto plazo que comentábamos antes, manteniendo su misma seguridad. En cambio, si pensamos que un mayor rendimiento nos compensa por la posibilidad de perder parte de lo invertido, podemos decidirnos por una cartera de renta variable. Una correcta selección de valores dentro de esta categoría nos proporcionará rendimientos significativamente superiores con una probabilidad alta.

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